Singularidad vs. Sostenibilidad ¿Iniciativa 2045 o Agenda 2030?

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Singularidad tecnológica y mejoramiento humano

La Iniciativa 20451 (también llamada Proyecto Avatar) impulsada por el multimillonario ruso Dmitry Itskov propone la evolución espiritual y corporal como una nueva estrategia de desarrollo global para este siglo XXI. La realización con éxito de esta estrategia requiere, según los postulados de la ideología transhumanista, de una transformación a gran escala de la humanidad mediante la liberación de su condición biológica ya que para este movimiento utópico / distópico la naturaleza y la biología limitan a los seres humanos para alcanzar un nuevo estadio en su evolución.

El transhumanismo pretende pues un cambio disruptivo en la condición humana mediante la utilización de biotecnologías exponenciales para que dejemos de ser Homo Sapiens y logremos una nueva condición posthumana – la del Homo Deus 2– haciendo un salto evolutivo a través de la hibridación de los organismos vivos con los organismos biotecnológicos.

El co-fundador de la Singularity University Ray Kurzweil3 ingeniero jefe de Google y tecnólogo transhumanista anuncia el próximo advenimiento de lo que él llama la Singularidad, es decir, aquel momento en el que la inteligencia artificial superará a la inteligencia humana. Para algunos autores transhumanistas la Singularidad supone un hito más allá, implicando la emergencia de una nueva conciencia colectiva (natural / artificial) que permitirá un mayor desarrollo de la Noosfera en el planeta Tierra.

En este sentido, la revolución espiritual que propone el transhumanismo significa un programa amplio para la transformación de la conciencia individual y de masas según la cual se pretende controlar las cualidades humanas negativas tales como la agresividad hacia los demás, las aspiraciones excesivamente egoístas, etc. así como potenciar las cualidades positivas como la pureza interior, la belleza, la simpatía, el amor para todos los seres vivos, la armonía, el altruismo, la capacidad de servir el bien de la sociedad, el sacrificio y el compromiso, todo ello desde el llamado mejoramiento humano derivado del diseño del ser humano a través de la ingeniería genética y la fusión de la inteligencia humana con la inteligencia artificial.

Según esta visión transhumanista, se revelará la conciencia creativa del genio, junto con los recursos de desarrollo de la personalidad, la mejora moral, la estabilidad de la emoción y la voluntad, la iniciativa y el pensamiento figurativo.

Mediante la utilización de métodos antiguos probados y recomendados, se pretende desarrollar la percepción extrasensorial, junto con las habilidades para controlar la energía de la vida, regulando el proceso interno del organismo utilizando el poder de la voluntad, controlando la realidad por el poder del pensamiento.

Según la cosmovisión transhumanista, a medida que nuestro propio potencial se desarrolle y se revele, nuestra conciencia individual se convertirá en compleja, floreciente y flexible. Multi-variada y paradójica, e inevitablemente comenzará a entrar en conflicto con su portador basado en proteínas mortales, el cuerpo biológico.

La superación de este conflicto será el principal estímulo para un avance científico y técnico. El desarrollo convergente de las tecnologías NBIC (nanotecnología, biotecnología, infotecnología, cognotecnología) abre posibilidades para crear sistemas de autoorganización capaces de reproducir las funciones de la vida y la mente en sustratos no biológicos, según el movimiento transhumanista. Durante las próximas décadas, los seres humanos conseguirán un portador de la personalidad nuevo y prácticamente inmortal, según afirman los impulsores de la Iniciativa 2045 que han acuñado el término de inmortalidad cibernética.

Este es el camino de la sustitución de la evolución biológica por la evolución cibernética que propone el transhumanismo. En estas transformaciones se encuentra la esencia de una nueva estrategia de desarrollo de la sociedad: la estrategia de la evolución espiritual y corporal o el llamado transhumanismo evolutivo. Desde este punto de vista, podemos afirmar que el transhumanismo es un neo-gnosticismo.

Para los impulsores del Programa Avatar la ciencia moderna ya sabe mucho sobre la evolución del cuerpo cibernético. De esta forma, los cuerpos cibernéticos se desarrollarán desde cuerpos robóticos a cuerpos formados por un grupo de nano-robots, y luego a cuerpos de holograma. Estas transformaciones, según este movimiento tecno-entusiasta, cambiarán completamente la infraestructura habitual de la civilización humana.

Según afirma Dmitry Itskov, al describir las perspectivas del futuro de la humanidad relacionadas con la revelación del potencial de la conciencia individual, se puede confiar principalmente en textos espirituales antiguos, pero según él, es de esperar que haya nuevos enfoques para estudiar todo estos avances desde las ciencias cognitivas.

El transhumanismo evolutivo propone pues pasar a una nueva forma de organización social, a una era completamente nueva: el neo-humanismo, donde el gran objetivo será la evolución, el auto-perfeccionamiento de todos los humanos y de toda la humanidad. Desde esta ideología, se pretenden definir todos los objetivos y tareas de la sociedad futura teniendo en cuenta la evolución del nuevo cuerpo cibernético del ser humano y revelando el potencial de la conciencia humana.

Perseguir este objetivo se convertirá, según los transhumanista, en la elección voluntaria y consciente de todos.

Personalmente echo de menos en el relato transhumanista una reflexión más profunda sobre las consecuencias derivadas de la construcción de esta sociedad biotecnológica y del diseño de esta neo-humanidad. Especialmente, considero pertinente preguntarse de dónde saldrá la energía y los materiales necesarios para alcanzar este tipo de sociedad biotecnológica. Como piensan corregir los transhumanistas las enormes desigualdades generadas por las diferentes velocidades evolutivas que dividirán a los seres humanos en castas tecnológicas y que fragmentarán aún más al conjunto de la humanidad. Y finalmente, hay que preguntarse si este nuevo estadio evolutivo hará más felices a las personas y si esta nueva situación dará sentido a sus vidas y mayor plenitud.

En definitiva, en qué posición quedarán los postulados del desarrollo sostenible y del humanismo avanzado si se consolida la ideología transhumanista en las próximas décadas?

Desarrollo sostenible y humanismo avanzado

Al adoptar la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, los líderes mundiales decidieron liberar a la humanidad de la pobreza, asegurar un planeta saludable para las generaciones futuras y construir sociedades pacíficas e inclusivas. Los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS)4 fueron adoptados el 25 de septiembre de 2015 en la sede de Naciones Unidas y son una agenda universal, un proyecto colectivo aplicable a todos los países que pretende asegurar una vida digna para todos, salvaguardar el medio ambiente, reducir las desigualdades y no dejar a nadie atrás en la evolución y en el progreso de la humanidad.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible pretende mejorar las vidas y perspectivas de futuro para todos y en todas partes del planeta, fomentar la defensa de los derechos humanos y garantizar la paz y la seguridad en el mundo.

Por otra parte, el tema abordado este año en la Semana de la armonía interreligiosa 5celebrada entre el 1 y el 7 de febrero de 2019 ha sido el “Desarrollo sostenible a través de la armonía interreligiosa”. El documento final de este encuentro de diálogo entre las diferentes convicciones, confesiones de fe, creencias religiosas y cosmovisiones espirituales propiciado por la resolución A/RES/65/5 adoptada por la Asamblea General de Naciones Unidas el 20 de octubre de 2010 , ha querido poner explícitamente de relieve como en el núcleo de todos los sistemas y tradiciones de fe está presente el reconocimiento de que todos estamos juntos en el planeta Tierra y que necesitamos amarnos y apoyarnos los unos a los otros para vivir en armonía y paz en un mundo ambientalmente sostenible.

Los líderes del cristianismo, del budismo, del islam, del hinduismo, del judaísmo y de los otros sistemas religiosos y espirituales afirmaron en este encuentro mundial que resulta imprescindible duplicar nuestros esfuerzos para difundir el mensaje de buena vecindad basado en nuestra humanidad común, un mensaje compartido por todas las tradiciones religiosas.

El Papa Francisco, en su carta Encíclica Laudato Si’ 6 sobre el cuidado de la casa común, firmada el 24 de mayo de 2015, propone a toda la familia humana una conversión ecológica desde los principios de la ética ambiental y en el marco de un progreso tecnocientífico responsable frente a un paradigma tecnocrático deshumanizador. En una segunda parte del citado documento, Francisco se dirige específicamente a los creyentes católicos proponiéndoles un modelo de ecología integral y de justicia social que permita el desarrollo integral de la persona humana desde la espiritualidad cristiana y un estilo de vida más sobrio y franciscano.

En alguna ocasión ya me he referido a la propuesta de desarrollo y progreso global desde un Humanismo avanzado7 adecuado para este siglo XXI y cuya fórmula sintética bien podría ser la siguiente:

P =   (DSI + DHI + DTR) DTE

Donde el progreso (P) es el resultado de un desarrollo sostenible inclusivo (DSI) acompañado de un desarrollo humano integral (DHI) en un contexto de desarrollo tecnocientífico responsable (DTR). Dicho desarrollo se ve multiplicado por la dimensión trascendente y espiritual (DTE) que configura a la persona humana.

Albert Cortina es abogado y urbanista – Estudio DTUM

(*) Articulo original en catalán publicado en la Revista Quadern 217. Fundació ARS.

1 http://2045.com/ (ultimo acceso el 25.03.19)
2 Harari, Y.N. (2016). Homo Deus, Breve historia del mañana. Barcelona: Debate.
3 Kurzweil, R. (2012). La singularidad está cerca. Cuando los humanos trascendamos la biologia. Berlín: Lola Books.
6 Francisco (Bergoglio, J.M.) (2015). Laudato Si’. Carta Encíclica, Ciudad del Vaticano.
7 Cortina, A. (2018). Humanismo avanzado para una sociedad biotecnològica. Madrid: Teconté.
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